Hace 35 años asesinaron a un grupo de jóvenes guerrilleros de Bandera Roja en Cantaura. Uno de los pilotos que bombardeó es hoy diputado del Psuv. Roger Cordero Lara participó en la masacre liderada por militares. Hoy gobiernan disfrazados de socialistas los mismos que masacraron disfrazados de adecos o copeyanos.

El 4 de octubre de 1982 diferentes fuerzas de seguridad del Estado durante el Gobierno de Luis Herrera Campins, bombardearon un campamento guerrillero del Frente Guerrillero “Américo Silva”, asesinando a 23 jóvenes guerrilleros, varios de ellos estudiantes universitarios.

Hoy, a 35 años de esa masacre, los motivos de la rebelión siguen iguales y peores, pero esta vez en medio de una dictadura más abierta. Bandera Roja sigue siendo la misma, rebelde y en resistencia. #AbajoLaDictadura

RESEÑA

A principios de 1982, el Frente Guerrillero “Américo Silva” se encontraba en una situación de euforia, después de obtener varias victorias militares como la toma de San Antonio de Maturín, San Félix de Caicara, la Alcabala de Santa María de Ipire (diciembre de 1981). En esa época el Frente Américo Silva (FAS) imprimió a la lucha armada un carácter más audaz. Venía de un enfrentamiento en Barbacoas, donde logró causar varias bajas al Ejército entre muertos y heridos y un agente de la DISIP que fue capturado y posteriormente liberado sano y salvo, como siempre actuó nuestra guerrilla. La toma de los pueblos de Santa Inés y Bergantín daba muestras de la disposición de lucha de nuestros combatientes.

A finales del mes de septiembre de 1982 la guerrilla se estableció en el campamento donde se produjo posteriormente el enfrentamiento. Este fue el mismo sitio utilizado años atrás como refugio de los fugados del Cuartel San Carlos. El Gobierno de Luis Herrera Campins ordenó una operación conjunta para someter a los insurrectos en la cual participaron el Ejército Nacional de Venezuela, la Fuerza Aérea de Venezuela, la Guardia Nacional, el Cuerpo Técnico de Policía Judicial (CTPJ) hoy conocido como, Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) hoy conocido como Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y la Dirección General de Inteligencia Militar (DIM), hoy conocida como Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), entre otros organismos de represión del Estado venezolano.

La acción comenzó a las 5:45 de la madrugada del 4 de octubre de 1982. Las Fuerzas de Seguridad del Estado hicieron un clásico operativo de cerco en acción combinada por tierra y aire. Una vez ubicado el foco guerrillero colocan en los sitios estratégicos de los alrededores, emboscadas distribuidas en forma de semi-luna, formando varios anillos, luego se inició el ataque con la fuerza área bombardeando con aviones Canberra y ametrallando con aviones de observación Bronco OV-10 de forma intensa. En este primer asalto, el FAS sufre seis heridos sin haber muerto ningún combatiente.

Durante dos días de combate la guerrilla cae en diez emboscadas, con un saldo de 23 muertos y varios heridos leves y queda fraccionada definitivamente en tres grupos, cada uno de los cuales trata de romper el cerco por vías distintas. El grupo que rompe primero el cerco es liderado por Alirio Quintero Paredes, y otro grupo liderado por Alejandro Velásquez Guerra lo consigue más tarde.

Lograron escapar cerca de una veintena de guerrilleros, de los cuales muy pocos quisieron reconstituir el FAS posteriormente. Todo el grueso de la Comandancia del Frente y de la jefatura política de la columna guerrillera había muerto en el enfrentamiento. Algunos de los capturados fueron asesinados a quemarropa; a las jóvenes mujeres les mutilaron los senos y a otros los descuartizaron o fueron rematados por los organismos de seguridad y represión del Estado venezolano. Dentro de ese grupo hubo sobrevivientes como Alejandro Velásquez Guerra, que más tarde narraría parte de lo sucedido en el sitio.

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